domingo, 28 de junio de 2009



Educación colonial


El primer objetivo de la educación colonial fue evangelizar a los indígenas, convirtiéndolos al cristianismo. Los encargados de este primer tipo de educación fueron las órdenes regulares como franciscanos, dominicos y jesuitas. Principales evangelizadores: Fray Juan Díaz y Fray Bartolomé

En el año de 1523 Fray Pedro de Gante fundo en Texcoco la primera esuela franciscana. A las niñas las preparaban para el matrimonio.


Al pasar el tiempo y al aumentar las necesidades se empezó con una nueva escuela las primeras letras que en nuestro tiempo seria lo equivalente a la primaria o educación elemental. Los maestros estaban obligados a enseñar lectura y escritura y debían someterse a las correspondientes ordenanzas.


En esta época existía una especia de maestras o amigas que no necesitaban acreditar conocimientos especiales, recibían su licencia, previa solicitud al ayuntamiento solían recibir a niñas de los 3 a los 12 años. En cierto modo cubrían la función que hoy realizan los jardines de niños. Para las niñas era casi la única forma de recibir alguna instrucción. Su principal virtud consistía en retener fuera del hogar por unas cuantas horas a niños de ambos sexos, hasta que en 1601 se les prohibió la enseñanza a varones. La expedición de licencias para las amigas se convertía en obra benéfica y las maestras solían conformarse con los pocos párvulos de la vecindad.


Durante esta época fueron muy numerosos los que improvisaron como maestros ya que la tomaban como una profesión para la que parecía suficiente el regular conocimiento de la lectura y escritura. Fueron muy pocos los maestros que acudieron al ayuntamiento para refrendar su titulo y obtener licencia que les permitiera abrir escuela publica, muchos en cambio fueron los que cobraron anticipos por sus lecciones y se ausentaron sin cumplir compromiso. A partir de 1557 el ayuntamiento de mexico fue el encargado de cobrar las finanzas y expedir licencias. Las ordenanzas establecían que los aspirantes a maestros tendrian que pasar un examen ante el tribunal designado para tal fin por el real consejo de castilla.


Maestros clérigos y laicos competían también por las escuelas ubicadas en los lugares mas céntricos o poblados; y como tampoco se cumplía lo dispuesto en relación con las distancias, surgían disputas entre los antiguos preceptores y los recientemente establecidos.

Los mulatos, mestizos e indios no debían tener derecho ni siquiera a presentar examen, ya que previo a este debía investigarse el origen étnico.


IGNACIO LOYOLA

 

Los jesuitas llegaron a México cuando los reclamaron unánimemente clerigos, laicos, encomenderos, hacendados, autoridades civiles y religiosas. La compañía de Jesús no fue una creación tan original que no llevara atrás un tradición basada en el pensamiento medieval católico.

El fundador fue Ignacio Loyola  en 1521.  La preparación de los jesuitas se convirtió en un largo proceso para el que se puso a funcionar un sistema apropiado. Su ideal de un hombre educado es aquel capaz de aplicar sus conocimientos a la vida.

Otra característica de los colegios jesuitas  fue su especial dedicación a la enseñanza de tipo medio o preuniversitario, por que las escuelas de primeras letras se consideraron siempre una pesada carga  que procuraron eludir para  dedicar sus esfuerzos a tareas más útiles y provechosas.

El fin remoto de la educación impartida por los jesuitas era la formación de perfectos cristianos por medio de Ratio et oratio, pensar y hablar bien. En consecuencia su interés era enseñar a los jóvenes aquellas cosas que les ayudarían en el camino de la salvación. Se pretendía que la historia fuese en verdad maestra de la vida y que ayudase a adquirir la prudencia civil necesaria para la justa convivencia en sociedad.

Los jesuitas ordenaron a sus estudiantes en grados el orden establecido obligaba a los jóvenes a permanecer en el colegio alrededor de siete años, previos al ingreso en facultades mayores. La enseñanza de cualquier asignatura no era importante sino como medio de ejercitar la inteligencia. Importaba la formación del estudiante, no la cantidad de información que lograse asimilar

1579, la educación Jesuita inicio con la enseñanza de letras, gramática, filosofía.

Las enseñanzas se transmitían por medio del canto, dibujo y representaciones: enseñaron oficios artesanales e industriales.

Los monarcas de Portugal y de Francia también tuvieron conflictos con la Compañía de Jesús, que resolvieron expulsando a los religiosos y confiscando sus bienes. Carlos III optó por la misma vía y, el 27 de febrero de 1767, firmó la orden de expulsión de los jesuitas de todos los dominios de España y la confiscación de sus propiedades. En México y en otras ciudades de la Nueva España la orden se cumplió entre el 25 y el 28 de junio del mismo año, pero en las provincias remotas se realizó más tarde, a mediados de julio en el noroeste: 52 misioneros fueron concentrados en Guaymas y 10 meses más tarde deportados por mar a San Blas, salieron por Veracruz hacia el destierro en diversos países europeos.


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